
¿Qué hace al lujo tan relevante?
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Por si no sabias fashion girly estos días acaba de pasar la Semana de la Moda de Milán para la temporada otoño/invierno 2025/6, como buena apasionada de la moda me cuesta evitar ver o leer noticias sobre los diseñadores que se presentaron y sus propuestas.
Cuando hablo de estos temas con personas que no están necesariamente muy interesadas en esto, sobre todo por lo poco accesibles que son estas prendas para la mayor parte de las personas, lo que no saben es que al final esas prendas aspiracionales terminan por dictaminar las próximas tendencias y reflejar lo que será la industria de la moda en los próximos meses y probablemente parte de tu closet.
El deseo de alcanzar un estilo de vida o estatus asociado con ciertas marcas, tendencias o prendas se vuelve en parte esencial de lo que significa la moda de lujo. ¿En qué pensamos cuando hablamos de lujo? ¿Gucci? ¿Chanel? ¿Quizás Versace? Y sí, todas esas son lujo, pero solo pensar en ello se queda a medias.
Estos días estuve conversando con un amigo sobre lo que a él le parecía lujoso o lo que le parecía aspiracional, su respuesta más funcionalista fue: que le encanta la ropa que funciona, que dura en el tiempo y que representa algo. Él, muy amante del rap, empezó a nombrar marcas como Nike ACG, Northface, Patagonia. Eso me llevo a pensar que usualmente llamamos lujo al prestigio que viene de tras de una marca, pero el lujo más importante es el trabajo detrás de una prenda que trae beneficio.
Entonces, ¿todas las prendas que hacen marcas como Versace, Gucci, Burberry, Louis Vuitton, entre otras, son hechas con materiales de alta calidad y tienen muchas horas de trabajo? No, usualmente lo que más se vende no son los diseños de atelier que vemos en las pasarelas, todo hecho a mano, con detalles exquisitos y muchas horas de trabajo.
Lo que más vende son las prendas con muchos logos, las que demuestran que dicha persona ha comprado en la marca, lo que lo hace pertenecer en el pequeño circulo de propietarios de dicha marca y los diseños más clásicos de la marca, al final este tipo de prendas con un numero de ventas más grueso son las que alimentan las mismas permitiéndoles crear y sostener los productos únicos de diseño de atelier que si traen un trabajo extra.
Ahora bien, ¿Todas las marcas de lujo funcionan así? No, existen marcas mucho menos conocidas que dirigen sus productos solo a un pequeño número de compradores enfocándose en la calidad, la exclusividad y el diseño sofisticado sin necesidad de logos visibles o elementos ostentosos, lo que en los últimos años se ha popularizado como lujo silencioso. Donde los cortes son impecables y se aplica el minimalismo en su más puro concepto; los textiles como el Cachemira, Lino y algodón egipcio, Cuero de alta calidad y seda natural son los protagonistas. Dentro de las más conocidas son Loro Piana y The Row (fundada por las gemelas Olsen).
No les voy a mentir he sido esa escena de Breakfast at Tiffany's donde Holly se queda de pie frente a la tienda de Tiffany's a observar diamantes desde la vitrina, pero en Andino frente a la tienda de alguna de las tiendas de lujo que allí residen, sin embargo, poco tienen que ver con las fantasías que me encanta ver en las pasarelas, entonces, por mucho que me gustan estas cosas los diseños aburridos desde la vitrina poco me llaman la atención. Es por eso que el lujo sin duda depende de los ojos que lo vean y que lo deseen.
Pierre Bourdieu en su texto La distinción: Criterios y bases sociales del gusto afirma
el consumo es cultural y no solo depende de una preferencia personal sino más bien de una herramienta de diferenciación social que puede otorgar estatus y reconocimiento social. Las preferencias en moda, arte o gastronomía responden a una estructura de poder donde el consumo sirve para marcar distinciones y mantener jerarquías.
Entonces, según esta idea, podemos decir que el concepto de lo que se podría llamar lujo depende del estatus social al que le preguntemos. Si nos trasladamos a otra escena donde las marcas que hemos mencionado antes son completamente ajenas a lo que estas representan o no tienen ningún sentido práctico probablemente piensan completamente su valor de lujosas.
Si le preguntamos a un trabajador norteamericano de los años 20s, probablemente su experiencia con el lujo sea una prenda de lana bien confeccionada, un abrigo que dure varias temporadas o unos zapatos de cuero resistente que no necesiten ser reemplazados constantemente. Marcas como Dickies, que hoy son sinónimo de ropa de trabajo duradera y funcional, podrían haber sido consideradas un lujo por su resistencia y calidad en comparación con prendas más frágiles.
En este contexto, el lujo no estaría definido por la marca ni por su exclusividad, sino por la funcionalidad y durabilidad del producto es por ello que el lujo no es una herramienta de distinción social, sino una mejora en la calidad de vida.
Este contraste nos lleva a cuestionar la verdadera naturaleza del lujo: ¿es realmente un concepto universal o es una construcción social en constante cambio? Si miramos la evolución de la moda, podemos notar que lo que hoy se considera un lujo en una época determinada puede convertirse en un estándar en otra. La seda, por ejemplo, alguna vez fue un tejido reservado para la realeza y la aristocracia, mientras que hoy, aunque sigue siendo costosa, es más accesible para una mayor cantidad de personas.
Un caso de estudio que me ha llamado igualmente la atención sobre el lujo y la funcionalidad de las prendas es lo que se ha empezado a conocer como ropa técnica y su incorporación al mundo de la moda, redefiniendo los estándares de exclusividad y funcionalidad. Marcas como Acronym, Stone Island y hasta colaboraciones entre casas de moda y fabricantes de ropa deportiva han elevado prendas diseñadas para el rendimiento extremo al estatus de objetos de deseo. Estos productos combinan materiales científica y tecnológicamente innovadores, como telas resistentes al agua y al viento, con un diseño vanguardista que se adapta a la estética de la moda de alto nivel.
Este fenómeno refleja cómo la funcionalidad y la tecnología se han convertido en nuevos símbolos de lujo, donde la capacidad de ofrecer rendimiento sin comprometer la sofisticación se valora tanto como la tradición y la artesanía.
En muchos casos, estas prendas parecen diseñadas para superhumanos, con características que las hacen aptas para situaciones extremas. Algunas chaquetas incluyen sistemas de calefacción integrados que regulan la temperatura corporal en climas helados, mientras que otras están fabricadas con materiales anti abrasivos y resistentes a impactos, diseñados originalmente para astronautas y pilotos de combate. Existen prendas que incorporan nanotecnología para repeler agua y suciedad, además de materiales con memoria que se ajustan a la forma del cuerpo para brindar mayor comodidad y protección. Este tipo de innovaciones, que antes solo se encontraban en la indumentaria militar o espacial, ahora forman parte del vestuario cotidiano de quienes buscan un equilibrio entre lujo y rendimiento.
El auge de la ropa técnica en la moda de lujo también responde a un estilo de vida contemporáneo, donde la movilidad, la adaptabilidad y la versatilidad son esenciales. Las prendas diseñadas con tecnología avanzada, como el GORE-TEX, las fibras de alto rendimiento y los tratamientos térmicos, no solo cumplen con una función práctica, sino que también transmiten un mensaje de modernidad y exclusividad. Las colaboraciones entre marcas como Prada y Adidas o Moncler y Rimowa han demostrado que el lujo no solo reside en la opulencia estética, sino también en la capacidad de innovación. Además, la ropa técnica se ha convertido en una referencia clave para tendencias como el gorpcore, donde la estética outdoor y los materiales de alto rendimiento se combinan con el lujo urbano.
Así, la moda de lujo sigue siendo un reflejo de la sociedad en la que existe, adaptándose a las necesidades y deseos de cada generación. Sin embargo, lo que no cambia es su capacidad de inspirar y de definir aspiraciones, al final, el lujo no es un concepto absoluto, sino un espejo de las aspiraciones individuales y colectivas de quienes lo consumen. Por ello, parte de la realidad que nos gobierna en el presente está cambiando y también cambia la forma en que se consume el lujo.
En los últimos años, las marcas de lujo tradicionales han experimentado una notable disminución en sus ventas. El sector ha perdido aproximadamente 50 millones de consumidores desde 2022, reduciendo la base de clientes de 400 millones a 350 millones.
Esta tendencia afecta a marcas emblemáticas. Por ejemplo, Kering, el conglomerado propietario de Gucci, experimentó una caída del 15% en bolsa y una reducción del 50% en sus beneficios en 2024. Por su parte, LVMH, otro gigante del lujo, reportó una disminución del 5% en sus ventas durante el mismo período. Estos descensos se atribuyen a factores como la incertidumbre económica global, el aumento de precios y una percepción de menor valor por parte de los consumidores, especialmente entre las generaciones más jóvenes.
El lujo, lejos de ser un concepto estático, es un reflejo de los valores y aspiraciones de cada época. A lo largo de la historia, ha representado tanto la exclusividad y la artesanía como la funcionalidad y la innovación.
Hoy, mientras las grandes casas de moda enfrentan un declive en ventas y una transformación en el comportamiento de los consumidores, emergen nuevas formas de lujo. Esto demuestra que el verdadero lujo no reside solo en los nombres de las marcas, sino en la calidad, la utilidad y la historia detrás de cada prenda.
El cambio en la percepción del lujo responde a un consumidor más exigente y consciente, que ya no busca únicamente el reconocimiento social, sino productos que aporten valor real a su vida. En este contexto, la tecnología juega un papel clave en la redefinición del lujo, con innovaciones como tejidos inteligentes, nanotecnología y prendas con adaptabilidad que elevan la experiencia del usuario. Desde marcas que experimentan con materiales biodegradables hasta colaboraciones con la industria aeroespacial, la moda está evolucionando hacia un lujo basado en la funcionalidad y la sostenibilidad. Así, el lujo del futuro está siendo redefinido en un mundo donde el acceso, la innovación y la tecnología cobran cada vez más relevancia.
Carta de la semana:
💌Pocas cosas me llaman más la atención que la innovación tecnológica y la moda, I meaaaaan ¿has visto el trabajo de Iris van Herpen? Es mi invitación más personal a que lo conozcas como lo mítico, lo bello y lo tecnológico se junta o el vestido de gadgets reciclados de Schiaparelli temporada primavera verano del año pasado, para mí eso es lujo la capacidad de los diseñadores de plasmar sus ideas más innovadoras y poderlas usar. ¿Qué es lo que tu consideras algo lujoso o aspiracional? 💌
Por: Stargirrrl